miércoles, 29 de mayo de 2013

Relaciones.

Comenzar una relación es como escribir y protagonizar una tragicomedia de bajo presupuesto; Aunque uno bien sabe cómo terminará, hace magia y crea el espectáculo... La expectativa es amplia y la ilusión está ahí, esperando a que se diga la frase ganadora para poner de punta nuestras emociones... Y nos metemos en el cuento. Después, sobre la marcha vamos quitando máscaras, a veces nos llevamos sorpresas agradables... Pero otras veces nos damos cuenta que el príncipe azul es solo un pelagato con camisa azul, que el coche de calabaza es una latonería que anda de milagro y que la única magia que usted verá, serán los kilitos de más y el dinero de menos. Y como se sospechaba desde el principio, {porque uno siempre sabe por dónde es que va el agua al molino} se termina la relación, se reparten cobijas.... Y si te ví, ni me acuerdo. 


El tiempo vuela, el dolor pasa y las penas se ahogan en café y alcohol los días viernes y sábados del calendario. Porque, no nos digamos mentiras, cuándo una relación termina,  aunque alguno siempre sale más herido que el otro, ambos sufren por ello. Las costumbres {buenas y malas} son las que más se empecinan en nosotros y no pasa mucho hasta que comenzamos a sentir que queremos a esa persona de vuelta. 

Lo cierto es que ninguna relación se termina por lo bien que vá y eso es algo que debemos tener muy en cuenta para así, aprender de los errores, superar y volver a intentarlo con una persona diferente, procurando no tropezar con las mismas piedras. Así nos vamos formando poco a poco y vamos tomando un criterio sobre lo que queremos y aborrecemos en una pareja.

Y por último un consejo, que así como dice Jane, a lo gratuito... No se dediquen al "Remember" con el ex; Recuerden que figurita repetida no llena el álbum. Lo que fue, fue... Y si no, también. 


-Irene amando su soltería.

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