"Es que desde que te fuiste para allá, eres todo un flan" Así empezaré esta entrada, pues si, chicas, esa fue la última frase que me dijo Irene, basada en el último y único post de Andy me empecé a cuestionar en un monologo y con una disyuntiva interna: -¿Soy un ser indefenso? ¿Quién Soy? ¿Alguien me dice? ¿Hola? ¿Hola?¿Hol? ¿Ho? ¿H...?-, así desapareciendo con eco en mi mente, pues bueno tras un buen momento de pensarlo, me dije ¿Cómo así que soy un flan? ¿y mi cabrona? pues déjenme contarles... Yo era la típica chica, esa, la que estaba en perfecto control de sus acciones, emociones y sentimientos. La de la autoestima alta, la independiente economica y emocionalmente, la egoista y la rodeada de amigas cabronas, ¿iba bien hasta ahí, no?, pues yo no sé qué me pasó, Irene tiene razón y Andy más... aunque me moleste y lo niegue, soy todo un flan y no quiero serlo mas, quiero a mi cabrona interior de vuelta y la quiero ¡AHORA!, hablo de esa figura femenina fuerte y decidida, segura de lo que tiene y lo que quiere tener, entregada a sí misma y no a los demás. Una “cabrona” con todas las de la ley.
Hay que aceptarlo, es nuestra culpa, les hacemos creer que la posición de hombre los hace superiores y los convierte en personas autoritarias, y a nosotras, en dependientes. ¡Somos unas pendejas con todas las de la ley! No se trata de andar a la defensiva y no esperar los detalles románticos que avivan una relación y ser una hijueputa (¡Ups! se me salió) El objetivo es que no estén por encima de nosotras, que se den cuenta que estamos perfectas tanto con ellos, como sin ellos. Claro aunque a un hombre siempre le gustará ser el que da órdenes cual Christian Grey en 50 Sombras, ya que eso es algo esencial para su existencia, pero de ahí a que amen enloquecidamente a una mujer necesitada… Eso no pasará jamás. ¡NUNCA!
Una cabrona nueva y mejorada no tiene que ser algo malo, de hecho es algo bueno y maravilloso. Hazlo bien, sin perder lo mejor de ti y sin convertirte en una rival. ¿Eres la buena o la cabrona?
Yo por mi parte estoy en el reencuentro de la mia, yo sé que en algún desolado rincón ella me está esperando.
Jane, la pseudocabrona.

A veces, cuándo alguien cercano nos describe, nos queda el sin sabor de que tal vez no nos estamos proyectando como es debido o como creíamos y comenzamos a autoevaluarnos, descubriendo que efectivamente hay malas costumbres que debemos dejar pasar y otras que debemos recobrar.
Redescubriendo mi imagen en el escrito de Andy, veo cosas con las que estoy de acuerdo y otras con las que no me identifico, por ejemplo, No soy una persona distraída, antes todo lo contrario, soy muy observadora, tal vez demasiado y las agarro todas en el aire. Y ese se ha convertido en el mayor de los problemas en mi vida sentimental, pues cada que conozco a alguien nuevo, lo primero que le veo son los defectos disfrazados con mentiras. ¡Que cosa tan seria! Tal vez sí quedé un poquito traumada de mi larga y absorbente relación pasada, pero es lo que ocurre en la actualidad en mi impermeable vida sentimental.
Ahora sí, después de mi queja, aporto al post del Flan, perdón... Al post de Jane. ¿Qué cosa es una mujer cabrona? ... Ok, lo admito, pensé en una cabra loca saltando cuesta arriba por el páramo... Pero ya, fuera de todo pensamiento bizarro, una mujer cabrona es aquella que tiene perfecto control sobre sus acciones, emociones y sentimientos. Cada mujer tiene una cabrona interna que tiene claro cuales son sus objetivos en la vida y eso es algo que no se debe perder, pues hace parte fundamental de nuestra identidad y autonomía.
Debemos enfocar qué es lo que queremos y cuales son los medios para alcanzar esos sueños sin dejarnos perturbar por el entorno, debemos ser fuertes y decididas, debemos sacar a relucir esa cabrona interna y demostrar todo lo que podemos hacer con nuestras propias manos, confirmando así que una mujer sin hombre, es como un pez sin bicicleta.
Para finalizar del dejo un pequeño dato... Hace unos dias uno de mis compañeros me dijo "No hay nada más sexy que una mujer autosuficiente y segura de sí misma" Y eso es tan cierto como que a nosotras también nos encantan los hombres así, y entre más "cabrón" es, más baba chorreamos. Esa es nuestra naturaleza, amamos los imposibles porque adoramos que nos pongan a prueba. Queremos demostrar que podemos convertir un plumero en un macho {Historia que contaré más adelante}Amamos los cabrones, pero no por eso debemos perder a nuestra cabrona.
-Irene, la que se enamoró de un plumero.

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